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El empoderamiento femenino es la esperanza de la humanidad

mujer aventura by morgan sessions

Esta web está dedicada al empoderamiento femenino. A continuación explicaré de qué forma entiendo el empoderamiento femenino, para que podáis comprender el enfoque de esta web.

Para que exista la igualdad de género, es decir, que hombres y mujeres gocen de los mismos derechos y oportunidades para desarrollarse como seres humanos, es imprescindible que las mujeres del mundo pasemos por un proceso de “empoderamiento” y que los hombres no obstaculicen, sino que apoyen y se transformen también ellos mismos con este proceso. Empoderarse tiene que ver, efectivamente, con ganar poder, pero hay que dejar claro cómo entiende el feminismo el poder.

El poder patriarcal o el poder como dominio

El poder, según el ideal de empoderamiento femenino feminista, NO es algo que se posea, que alguien tiene en detrimento de otro, un juego de suma cero en el que si uno lo gana, el otro lo pierde. Esa es la concepción de poder habitual y patriarcal, la del poder como un “poder sobre” algo o alguien. Este es el poder entendido como dominio y según las ciencias sociales éste tiene tres caras:

  • El poder visible o poder para producir los cambios: tiene que ver con quien tiene el poder para tomar las decisiones o para que los demás hagan lo que uno quiere. Puede usar la violencia o las amenazas.
  • El poder oculto o el poder de decidir sobre qué se decide: tiene que ver con “cuándo, cómo y quién se queda fuera de la toma de decisiones”, sobre los conflictos que se evitan o no se abordan, conseguir que los intereses de otros no sean escuchados.
  • El poder invisible o el poder de negar los intereses ajenos: tiene que ver con impedir que los otros incluso se den cuenta en su interior de que tienen otros intereses o deseos, una manipulación de la conciencia de los otros que impide que reconozcan sus necesidades reales. Esto evita la explosión de un conflicto y que se pueda imaginar una situación diferente.

Hoy en día el patriarcado se manifiesta claramente de estas tres formas. Ejemplo: la violencia física contra las mujeres o la trata de personas son ejemplos de poder visible. El poder oculto se manifiesta habitualmente en las instituciones cuando, de forma sistemática, no se tienen en cuenta a las mujeres (un ejemplo práctico de esto es cómo la historia suele olvidar los logros o la participación de las mujeres). El poder invisible  se manifiesta dentro de nosotras y de los demás, en forma de las creencias que hemos interiorizado y que nos limitan en base a nuestro género, por ejemplo, que nuestra autoestima y felicidad pasen por nuestra adecuación a un cánon estético o al hecho de tener una pareja. Y muchas otras creencias limitadoras que varían según la sociedad y el grado de emancipación de las mujeres.

El “empoderamiento” de las mujeres según el feminismo

Según el trabajo de Clara Murguialday Martínez (2006), “Empoderamiento de las mujeres: conceptualización y estrategias”,  cuya lectura recomiendo, el empoderamiento de las mujeres tiene las siguientes características:

  • Tiene que ver con ganar poder
  • Es un proceso de cambio
  • Es un asunto relacional
  • Tiene que ver con la agencia y las acciones relevantes

“Ganar poder” en el sentido de poder hacer cosas que antes eran restringidas por los estereotipos de género. Por ejemplo, conseguir el derecho al voto, al trabajo remunerado, a la educación, a conducir, a decidir sobre la propia sexualidad y salud reproductiva, etc.

Es un proceso de cambio porque el empoderamiento no sucede de un día para otro y va de “adentro hacia afuera” (de la persona hacia la sociedad) y de “abajo hacia arriba” (de las bases a las instituciones). Al ser un proceso de cambios a diferentes niveles, personal, relacional y social, es lógico que esto tome su tiempo y sea paulatino.

Por otro lado, es un asunto relacional, porque el poder no es algo tangible y físico que se posea, sino que va en función de la relación con el otro. Todos nos vemos inmersos en relaciones de poder, no solamente en las instituciones, empresas u otros organismos donde las jerarquías son visibles, sino también en otros ámbitos más privados y personales como las relaciones de pareja o la familia.

Por último, tiene que ver con la agencia (la capacidad de elegir y actuar según los propios intereses) y las acciones relevantes. No tiene la misma relevancia a nivel de empoderamiento elegir qué marca de tomate frito compras que elegir abandonar una relación nociva o atreverse a tomar un rumbo profesional nuevo pero incierto.

Poder “interior”, poder “con” y poder “para”

Según el feminismo, el empoderamiento femenino se manifiesta con el poder entendido de estas tres formas:

Poder “interior”: Es el poder de tener la confianza en las propias capacidades y el derecho de actuar y elegir cómo queremos vivir nuestra vida y a participar para mejorar nuestra condiciones vitales. Tiene que ver con la autoestima y la confianza en una misma y la lucha por los propios intereses.

Poder “con”: es el poder que surge de la reunión con otras mujeres y de la lucha conjunta por los intereses comunes. Está claro que un colectivo tendrá más influencia y poder que una persona individual.

Poder “para”: es el poder dirigido a cambiar la propia vida y también a producir cambios en la sociedad.

En mi humilde opinión, de estos tres poderes, considero que el primero es el más importante porque sin él los otros dos no se pueden dar. Además, creo que el feminismo convencional se queda corto a nivel de ver el potencial del poder interior porque lo limita a un empoderamiento psicológico o basado en la identidad.

En este blog quiero ir un poco más allá y defender que el empoderamiento interior más poderoso es el que viene del dominio de la propia mente. Este empoderamiento viene de la meditación y pretende ir más allá de la identidad o ego. Aunque este empoderamiento identitario sea positivo a cierto nivel, para mi el más efectivo es el empoderamiento espiritual, como explico con más detalle en la entrada “Empoderamiento identitario VS empoderamiento espiritual”

Esta convicción, en mi caso, viene de mi experiencia vital. Nada me ha ayudado más en mi proceso de empoderamiento como mujer que la meditación porque es la que permite cambios a niveles más profundos. Así que os animo encarecidamente a probarla.

Espero que esta entrada os haya ayudado a comprender un poquito más qué quiere decir esto del empoderamiento de las mujeres. Como veis, no se trata de cambiar las tornas, de quitar a los hombres de un poder abusivo y violento y ponernos nosotras, sino de conectar con el poder interior y unirnos para cambiar nuestra vidas y el mundo para mejor. La vieja concepción del poder como dominio es un valor que hemos de dejar atrás. El poder interior, el poder con y el poder para deben ser nuestras guías en nuestro proceso de empoderamiento personal y colectivo.

Como dijo la feminista Luce Irigaray: “Los valores de los que las mujeres son portadoras no son suficientemente reconocidos y apreciados, incluso por las mismas mujeres”. El mundo necesita que las mujeres se empoderen y que pongan en valor aquellas cualidades que han estado asociados a ellas culturalmente (sin caer en esencialismos) y que el mundo necesita desesperadamente para tener una esperanza: valores como el amor, la compasión,  la igualdad, la descentralización, el respeto a las minorías, la tolerancia, la ecología, la justicia. 

 

Esta es la filosofía de mi trabajo y de los talleres que imparto y de los que podréis encontrar información en esta web.